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Los padres que permitan juegos violentos, serán castigados

Hoy amanecemos con una noticia que podría sentar un peligrosísimo precedente. En Nueva Zelanda, Bill Hastings, uno de los máximos responsables de la censura del país, ha anunciado que quiere proponer una nueva ley con la que cargar legalmente contra los padres que permitan jugar a sus hijos con videojuegos violentos.
Este tema no es una novedad, pues desde la aparición en el mercado de este tipo de entretenimiento, ha habído, hay y habrá personas que tratan de acabar por todos los medios con estos videojuegos. Es extraño pensar que hay gente que considera que la violencia está en el videojuego, cuando los violentos somos nosotros mismos.
“Puede que muchos piensen que la denuncia es estúpida, pero no lo es en absoluto. No vas a tener policías en cada dormitorio”, declaró Hastings que no precisó en demasía qué sistema se emplearía para localizar a los infractores. “Creo que la palabra juego puede desorientar a la gente. Por primera vez en la historia los niños están más adelantados en cuestiones tecnológicas que los padres, y los padres necesitan despertar rápidamente en los aspectos digitales”.
“Habrá seguramente mucha conmoción por tratar de procesar a un padre que permite a su hijo de menos de 18 años jugar con videojuegos violentos”, comentó el responsable de la censura en el país de las antípodas. “Los padres necesitan supervisar qué hacen y a qué juegan sus hijos. El factor de motivación debe ser el acostarse sabiendo que has hecho lo correcto para tus hijos”
¿Qué propone Hastings? Las medidas que busca aprobar son ciertamente durísimas. Multas de hasta 5.000 dólares e incluso condenas de tres meses de cárcel.
¿Es esto justo? ¿Y las personas que acaban con la vida de inocentes y a los dos días estan paseando junto a sus familiares, se merecen estos sujetos estar en la calle? Solo pedimos un poco de consideración y que se tomen medidas contra la gente que se lo merece, pero bueno, al fin y al cabo, el que siempre sale perdiendo es el ciudadano de a pie.










